Cuentas por Cobrar, ¡el dolor de cabeza!

El elemento competencia, directa e indirecta, hace del negocio un ente flexible ante las realidades que colman el mercado, y una de las estrategias que más se utiliza para tomar parte del pastel es las cuentas por cobrar o “vender crédito” sobre la base de permitirle adquirir el bien o servicio en el momento, asumiendo el compromiso de pagarlo más adelante.

Sin embargo implementar este tipo de estrategias incrementa el factor riesgo del negocio. Ya que las operaciones se solventan con dinero; y si éste está en las cuentas por cobrar o créditos a clientes, entonces solo se tienen promesas que se asume que serán saldadas, pero que no se tienen las garantías que las sustenten.

Las cuentas por cobrar son las cartera de créditos que se consideran activos dentro de la empresa porque, eventualmente, debería hacerse líquidos y permitir el desarrollo de las actividades de la empresa. Sin embargo, el tema de la “venta de créditos”, como mencionamos anteriormente, incrementa el nivel de riesgo a razón del posible incumplimiento del cliente a la obligación contraída.

Para subsanar esto, es necesario que el/la emprendedor(a) constituya políticas de crédito efectiva, de manera que las cuentas por cobrar no se tornen en un dolor de cabeza. Dichas normas permitirán establecer criterios claros para la aplicación del crédito a los clientes, de manera que quien lo reciba presente un menor nivel de riesgo.

cuentas por cobrar

Esto se logra estableciendo perfiles de crédito; en donde las cuentas por cobrar se gradúan los clientes en función de:

1. Puntuación e historial crediticio

2. Historial de pago (en caso de ya haber sido cliente)

3. Capacidad de pago.

El primer elemento está vinculado al buró de crédito. Que no es más que una institución de registro de transacciones, el cual utiliza un algoritmo que mide y califica el comportamiento de pagos; ofreciendo una panorámica de cómo esa persona o empresa solventa sus obligaciones.

El segundo es el historial de pagos, que está sujeto a si ya ha sido cliente. En caso de ser así, en función de las políticas de cobros, hay que determinar el rango de perfil de crédito en que se encuentra para luego tomar acciones en relación a si se continúa o no brindándole crédito.

Por último está la capacidad de pago. Este elemento es uno de los más difíciles de determinar con certeza porque hay que tomar la palabra del cliente (escrita o verbal), que comúnmente maquilla la información para que sea aceptada por el departamento de créditos para luego someter esa información al análisis de capacidad. Sin embargo, es importante porque da una idea de la solvencia que pudiera tener.

Estos tres factores en conjunto permitirán tener una panorámica más detallada y de elementos de juicio para la otorgación de un crédito determinado logrando así tener una mejor gestión de las cuentas por cobrar.

Twitter: @josiasortizg

Web: www.FinanzasyProyectos.net

E-Mail: info@FinanzasyProyectos.net

 

¡Inscríbete a los Boletines de Emprendores.do!

Inscríbete y recibe semanalmente nuevo contenido

Política Anti-Spam. Sólo recibirás correos de Emprendedores.do. Puedes darte de baja cuando quieras

Autor: Josias Ortiz Gonzalez

Licenciado en Administración de Empresas con Maestría en Finanzas Corporativas por la Universidad APEC. Director Ejecutivo y Consultor Senior de la firma Finanzas & Proyectos. Enfocado a proveer respuestas que sirvan para alcanzar los objetivos deseados,sobre la base del análisis sistemático de las realidades de la empresa. Falicitador certificado para la formación profesional. Expositor y escritor de temas relacionados a la buena gestión financiera empresarial y personal.

Comparte esta publicación en
468 ad

Deja tu Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *